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jueves, 19 de marzo de 2015

Bienvenida a la primavera: "Cómo saben las plantas que tienen que florecer"

Como las plantas no pueden moverse, es fundamental que sepan percibir las señales ambientales que  indican que ha llegado el momento de florecer. De su precisión depende su éxito reproductivo, ya que no pueden ponerse a cubierto de las inclemencias del tiempo. Por eso han desarrollado la capacidad de percibir las condiciones externas favorables y controlar de forma muy precisa el momento en que deben “aparecer” las flores.

De hecho los vegetales tienen una capacidad de identificar la longitud de los días y la calidad de la luz muy superior a la de cualquier animal. Y lo consiguen gracias a una dotación de detectores de luz, los fotorreceptores, que no son igual en otros organismos. Además cuentan con un reloj celular que marca periodos de 24 horas y permite que cada célula de la planta se anticipe a los ciclos de luz y oscuridad. 

La combinación del reloj celular y los fotoreceptores permiten a las plantas detectar con precisión la longitud del día, reconocer el momento del año en que se encuentran y decidir el mejor momento para florecer.


La mayoría eligen la primavera, aunque, algunas, como las mimosas, se anticipan y exhiben sus flores a finales del invierno. A una semana del cambio de estación, los almendros y otras plantas de esta familia, cubren de flores sus ramas aún sin hojas. 

La decisión de florecer, una vez tomada, es irreversible y depende de una cascada de reacciones moleculares que activan genes que ponen en marcha el desarrollo de la flor y se denominan integradores florales. 

La planta es capaz de notar y "memorizar" que la estación fría ya ha pasado. A este proceso se le conoce como vernalización y es fundamental sobre todo en climas templados, pues permite que la floración se inicie cuando el inverno ha pasado. 

El periodo prolongado de frío no induce la floración de forma inmediata, pero sí avisa a la planta de que debe prepararse para florecer en cuanto las condiciones ambientales sean más favorecedoras. El requisito de que el periodo de frío sea prolongado es una garantía que impide que la planta se adelante y florezca ante días soleados en invierno. Este fenómeno, según los expertos, podría considerarse como una especie de memoria vegetal rudimentaria. Algunas se han adaptado para no atender a esa señal de vernalización y pueden florecer en invierno, como algunos de los cereales.

Pero aún falta una tercera señal, que es el incremento de la temperatura media diaria, que induce de forma rápida la floración y hace que ésta se adelante o retrase. El mecanismo por el que las plantas logran medir la temperatura ambiente aún se desconoce. 

Además de las condiciones externas favorables, también hace falta que lo sean otras internas, como el estado nutricional de la planta y ciertas hormonas. Cada uno de estos factores activa cascadas de señales que convergen en genes que integran todas esas señales. Al final estos son los que se encargan de poner en marcha a otros grupos de genes responsables del desarrollo de la flor. 

lunes, 9 de junio de 2014

La mejor primavera en décadas del Teide


El Parque Nacional del Teide ofrece esta primavera una de las mayores floraciones de los últimos 70 años. No solo lo dicen los que llevan décadas trabajando en la cima de Tenerife, sino que lo corrobora uno de los biólogos más prestigiosos del Archipiélago, Wolfredo Wildpret, premio Canarias y catedrático de Botánica de la Universidad de La Laguna. "Llevo desde principios de los años cuarenta, cuando todavía era un niño, visitando el Parque Nacional, la mayoría de las veces en tareas de investigación o docencia, y nunca había visto tantas flores. Es un espectáculo extraordinario", aseguró ayer Wildpret tras visitar el volcán el pasado martes.

El amarillo de la hierba pajonera, el blanco de las retamas y el rojo intenso de los tajinastes han cobrado este año tal intensidad que Wolfredo Wildpret llega a decir que "estamos ante una primavera histórica". Dos son las principales causas a las que el biólogo atribuye esta explosión de color y vida: las copiosas lluvias y nevadas del invierno y el hecho de que no se produjeran heladas tardías, que según Wildpret son especialmente dañinas para las especies de la exclusiva y variada flora del Parque Nacional.

Las heladas tardías son especialmente malas para el tajinaste, la estrella de todo este espectáculo natural, una flor que nace cada dos años y que se localiza en las bases pedregosas de las laderas, especialmente en tres puntos: el acceso al Teide por Vilaflor, el mirador de El Tabonal Negro (cerca de la zona de aparcamiento para ascender a pie al pico) y el conocido popularmente como Valle de los Tajinastes, a unos 500 metros tras el final de la recta que pasa por el Parador Nacional. Si el año pasado los tajinastes solo salieron en el mirador de El Tabonal Negro, en este están en estos tres puntos y en otros muchos pero con poblaciones aisladas.

La floración del tajinaste vive en este preciso momento su esplendor. Centenares de ejemplares, algunos de más de dos metros, pueblan el valle que lleva el nombre de esta flor, el endemismo más emblemático de los 31 que existen en la flora del Parque Nacional. Es además una de las cinco plantas exclusivas del Teide, lo que convierte estos días en una oportunidad extraordinaria para visitarlo. Alrededor de estas varas repletas de pequeñas flores rojas, que se van haciendo azules a medida que maduran, revolotean miles de abejas, que producen una de las mieles más apreciadas de Tenerife.

"Este será un año muy bueno para las mieles, especialmente para las que se obtienen en el Teide", asegura Wolfredo Wildpret, que confiesa tener una relación muy familiar con la flor. Y es que su nombre científico, Echium Wildpretii, es en homenaje a su abuelo, Hermann Wildpret, un suizo que fue jardinero mayor del Jardín Botánico de La Orotava y que se afincó en Tenerife tras conocer y casarse con una mujer de Geneto durante una visita a la Isla.

"Es una buena oportunidad para ver esta floración excepcional pero hay que tener cuidado con no tocar las flores y no enfadar mucho a las abejas, cuyas picaduras pueden ser especialmente delicadas en personas frágiles", aseguró el científico, que recuerda que hay otras especies y subespecies de tajinastes en las Islas pero ninguna con tan buen porte y tan llamativa como la del Teide.

Cierran accesos al Parque Nacional del Teide para cazar muflones por su "grave impacto" sobre la flora

La Consejería de Educación, Universidades y Sostenibilidad del Gobierno de Canarias ha determinado el cierre de algunos accesos y senderos del Parque Nacional del Teide para favorecer la caza del muflón por su "grave impacto" sobre la flora autóctona.


Según un anuncio publicado en el Boletín Oficial de Canarias (BOC), las jornadas de caza serán los miércoles y los viernes hasta el próximo 18 de junio, con dos cuadrillas integradas por un máximo de veinte personas provistas de armas de fuego de largo alcance.

En declaraciones a Europa Press, el director del Parque, Manuel Durban, afirma que este coto de caza temporal que se realiza cada año viene marcado por las directrices del Plan Rector, con el fin de ayudar a "erradicar" la presencia de muflón, para lo cual, se cuenta con la "colaboración" de la Federación de Caza.
La zona acotada es muy grande, pero Durban dice que no va a haber problemas para el tránsito de los visitantes, ya que las zonas más usuales como las carreteras, los miradores, los roques de García, el Parador o el teleférico serán accesibles.
 
En principio, se calcula que en el parque hay al menos un centenar de ejemplares, aunque es un "censo entre comillas" ya que tienen movilidad y salen del parque y una gran capacidad de reproducción. De hecho, Durban aboga por realizar un "censo insular" ya que el muflón está diseminado por toda la isla a partir de los 1.500 metros de altura.

En su opinión, tanto el muflón como el conejo son un "peligro muy importante" para la conservación de la flora, especialmente el muflón, ya que el conejo, aunque la utiliza como alimento, no es tan dañino.
"El muflón es un herbívoro de gran tamaño y una manada puede acabar con una población de cardo de plata, una especie en peligro de extinción. Por eso se han vallado áreas para garantizar la conservación", señala.

 No obstante, Durban cree que "es muy complicado" eliminar el muflón al completo ya que requeriría un "gran esfuerzo" a nivel insular pues es un animal "muy resistente" que se adapta al medio.

Fuente: epsocial

jueves, 27 de marzo de 2014

El calentamiento global pone en riesgo a las plantas de flores grandes



Investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales afirman que el número de plantas de flores grandes podría verse reducido en las áreas mediterráneas. Durante la floración las jaras necesitan hasta dos litros de agua diarios para mantener las corolas de sus flores.

Más información aquí.